Sunday, May 16, 2010

06 - Universidad de Buenos Aires - FCEyN




Historia de Internet en Argentina
Los Primeros Pasos



Universidad de Buenos Aires
Facultad de Ciencias Exactas y Naturales


La Universidad de Buenos Aires (UBA) es una de las universidades más importantes de Argentina, la misma cuenta con varias sedes distribuidas en la Ciudad de Buenos Aires, entre ellas el predio de Ciudad Universitaria donde se encuentran la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, y varios institutos de investigación dependientes del CONICET.

En 1983, después de andar de vago un par de años y de haberme aburrido con las materias básicas de la carrera de ingeniería electrónica en la Universidad Tecnológica Nacional, y de lidiar con unos cuantos “Analistas de Sistemas” durante mis primeros años como programador en Microsoftware S.A. e instructor en IBM Argentina, ingreso a la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales para la carrera que en ese entonces era Computación Científica, la que más tarde se convertiría en la carrera de Licenciatura en Ciencias de la Computación.

Ese mismo año se producía también un cambio sumamente importante en la Argentina, dado que después de varios años de estar bajo una dictadura militar, el País finalmente concretaba su retorno a la democracia con la asunción a la presidencia de Raúl Alfonsín tras ganar las primeras elecciones libres desde el golpe de Estado en 1976.

A fines de 1983, y comienzos de 1984 el ambiente en la Facultad era vibrante, existía una euforia contagiosa y un clima de participación sin precedente, los grupos y asociaciones de alumnos proliferaban, pero después de tantos años de constantes ataques por parte de la dictadura militar al sector académico y científico, y el haber convertido a la educación en algo que no era prioritario, los recursos con los que contaba la Facultad eran escasos y la infraestructura bastante precaria.

Pero lo que seguro no faltaban eran ganas y mucho entusiasmo de aprender y construir un futuro mejor.

En ese entonces la carrera de Computación Científica todavía dependía del Departamento de Matemáticas, la Facultad contaba con un pequeño centro de cómputos en el segundo piso del Pabellón 1, donde se encontraba instalada una Digital VAX-11/750 que se utilizaba en forma compartida entre servicios administrativos y prácticas de programación para todas las carreras en Ciencias Exactas, y que también funcionaba como el Instituto de Cálculo de la Universidad de Buenos Aires.

Contiguo al centro de cómputos existían dos cuartos con varias terminales VT-100 conectadas a la VAX-11/750, donde nos apretujábamos para poder usar por tiempo limitado las terminales para nuestras prácticas de programación.

Al mismo tiempo se daba un cambio interesante en el área de informática, con la disponibilidad de nuevas arquitecturas de mini computadoras y computadoras personales, y también con la introducción de nuevos conceptos y lenguajes de programación.




Hasta ese entonces FORTRAN era nuestra pesadilla cotidiana, COBOL y RPG lo que algunos estábamos forzados a masticar para ganar unos pesos, aunque BASIC de vez en cuando nos daba un respiro para algunas aplicaciones, sólo algunos pocos murmuraban acerca del lenguaje C y otros locos deliraban con ALGOL, ADA, SmallTalk, PROLOG, APL mientras las tortugas ninjas se movían al ritmo de LOGO.


En 1984 se producía también una separación “virtual” de la carrera de computación del Departamento de Matemáticas, la que oficialmente se concreta en 1985 con la creación del Departamento de Computación. Aún recuerdo discusiones interesantes de aquellas épocas sobre si realmente computación era una ciencia o no.

A través de convenios con varias empresas proveedoras de equipamiento de computación, como IBM, UNISYS, Fate Electrónica, etc., el Departamento de Computación consigue obtener una serie de equipos, entre ellos minicomputadoras y computadoras personales que llevan a la creación del Laboratorio de Microcomputadoras, el que se ubica originalmente en el área posterior al cuarto de terminales del centro de cómputos en el segundo piso del Pabellón 1.

Con la creación del Laboratorio de Microcomputadoras se abre la oportunidad para que varios estudiantes apliquen para formar parte del grupo de asistentes de laboratorio.

Motivado por la curiosidad, interés de aprender más, y poder acceder a usar los recursos del laboratorio, aprovecho esta oportunidad, y junto con otros compañeros pasamos a formar parte del equipo de ayudantes de laboratorio (nuestro cargo “oficial” era Ayudante de Segunda, pero yo siempre solía bromear por lo jovencitos y “verdes” que estábamos que en realidad éramos Ayudantes de Cuarta).

El salario como era de esperar, una miseria, pero a la larga terminó siendo una experiencia única, que tanto para mí como para otros abrió muchas puertas y definió nuestra carrera profesional.

Allí en el Laboratorio de Microcomputadoras es donde comenzamos junto con Nicolás Baumgarten (alias Nico) y Néstor Felippone a meternos más en la arquitectura de las primeras computadoras personales, como la IBM PC, MS-DOS, sacarle al jugo a BTOS en una mini de Burroughs donde hacíamos las prácticas de programación en PASCAL, etc.

Nico ya tenia experiencia de trabajar con PCs y todos esperábamos con ansias su llegada porque siempre en su cajita de diskettes traía alguna que otra novedad, Néstor ya trabajaba programando en microcomputadores con CPM86, y yo venia con mi experiencia de trabajar en distintos equipos y varios sistemas operativos, y en particular de programar en Assembler con varios micros, entre ellos el famoso Intel 8088 y más tarde el 8086.

Durante el día en la facultad, aparte de asistir a clases y cumplir con nuestras responsabilidades como ayudantes, realmente nos quedaba poco tiempo para sacarle provecho a los recursos del laboratorio. Se convirtió entonces en una rutina bastante frecuente, el que con Nico y Néstor nos juntáramos después del horario regular de clases a cenar en los viejos carritos de la Costanera para luego pasarnos toda la noche en el laboratorio.

Mientras que con Nico y Néstor digeríamos nuestros choripanes, y hacíamos el mejor esfuerzo para no caer dormidos esperando que la veloz impresora de matriz de puntos de la PC terminara de imprimir, Julián Dunayevich y Mauricio Fernández comenzaban su excelente tarea para introducir el sistema operativo Unix y el lenguaje de programación C, ellos también pasaban largas horas en el laboratorio.

Aun cuando al día siguiente anduviéramos dormidos como zombis y con ojeras que nos llegaban hasta las rodillas, el conocimiento y experiencias que acumulábamos con cada noche de desvelo, culminarían convirtiéndose en una oportunidad de aprendizaje invaluable.

A través de un convenio con Fate Electrónica, el laboratorio obtuvo un par de computadoras personales NEC APC III y APC IV, y por medio de UNISYS una mini tower NCR (a la que a veces había de darle cuerda para que booteara), todas ellas con distintas variantes de Unix.

Cabe destacar y agradecer la predisposición de las autoridades del Departamento de Computación el haber confiado en nosotros y permitido que utilizáramos los recursos del laboratorio.

En lo personal tuve la fortuna de haber vivido experiencias similares cuando en los últimos dos años en el Colegio Industrial PIO IX, el rector nos permitió junto con otro compañero pasar la mayor parte de nuestras horas de clases en los laboratorios de electrónica aprendiendo y experimentando con electrónica digital y microprocesadores, o durante mi paso por las escuelas de la división de Servicios Generales de IBM Argentina donde cotidianamente esperaba a que se cerrara el salón de ventas para utilizar los equipos que durante el día los vendedores usaban para hacer demonstraciones.

Después de tantos años, me dio mucho gusto saber que el 22 de Agosto de 2007 (el día de mi cumpleaños) Vint Cerf daba una de sus formidables charlas sobre Internet en el Aula Magna del Pabellón I de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, exactamente un piso más abajo de donde se encontraba el Laboratorio y nuestro famoso "cuartito" del cual hasta el día de hoy no me he enterado que las paredes "hayan hablado".



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